martes, 3 de abril de 2012

Sevilla es cani, vol.8: el Metro de Sevilla, o un viaje alucinante al fondo de la mente...sevillana...o mejor dicho: de cómo otra Sevilla sigue siendo imposible...

Queridos amigos,

Hace tiempo escribí en este blog un post que para mi sorpresa sigue siendo el más leído de los que llevamos colgando en esta plataforma...En él hablaba de que otra Sevilla seguía siendo posible, refiriéndome en concreto a los avances que en materia de infraestructuras se habían hecho para abrir la puerta, y ese era mi erróneo entender, a una nueva ciudad...

...una nueva ciudad, pero en la que siguen viviendo los mismos ciudadanos...ciudadanos canis que harán que todo siga siendo cani...

Hoy he tenido que coger el Metro para ir a entregar el dichoso impreso 347 de Hacienda al Correos del Corte Inglés de Nervión (por cierto, no sabía que en Correos dejaban de trabajar durante Semana Santa por la tarde...me he quedado a cuadros...competitiviness goes its own way...), y os juro que a la vuelta de Nervión al Centro he vivido una de las experiencias más esperpénticas de mi vida...y me he acordado de ti, Miniurgo, para haberla vivido juntos y reflexionar...

Os lanzo antes que nada un interrogante que a mi entender sirve para encuadrar la situación: ¿en qué Metro del mundo siguen existiendo asistentes para la compra de billetes en las máquinas automáticas de las estaciones, tres años después de la inauguración?? En el de Ulan-Bator, capital de nuestra querida Mongolia??...no...os doy la respuesta: en el Metro de Sevilla...y esta visión fue el inicio de este viaje alucinante al fondo de la mente sevillana...



Y con lo que voy a decir me apresuro a encajar que me llaméis snob, clasista, intolerante o directamente gilipollas. Pero vengo de Berlín de coger el metro durante cuatro días. Estuve viviendo dos años en Madrid, sin ver prácticamente la superficie en ese tiempo, a cuenta de moverme por ese "búfalo de hierro" que le atraviesa las entrañas, en distintas épocas, en distintos horarios, por distintas ocasiones...y nunca viví lo vivido hoy...

En primer lugar, la espera para comprar un puto billete de metro: literalmente, la misma que tienes que esperar en la feria para comprar la ficha del túnel del terror, cuando la gente está con la papa, y se preguntan unos a otros: "¿wquillio, tu te ba a bonta ner tren?"...pero estando completamente sobrios y amamonados delante de una máquina expendedora que se considera un tótem inescrutable, y que en realidad ha sido diseñada para ser tocada con las manos...un aparato que mi sobrino Ricardito, de 18 meses, podría manejar con solo verlo, se convierte en algo indescifrable para el homo hispalensis, que tres años después de instalado el metro y sus maquinitas necesita de un asistente para comprar el puto billete...

En segundo lugar, el hecho de meterte en un vagón lleno no es una sorpresa para nadie que use el metro. Lo que sí es una sorpresa es ver cómo, queriendo superar en compresión al metro de Tokio, la gente, aun viendo la muralla humana de aún más gente dentro de un vagón, se pone literalmente a saltar encima de los demás pasajeros para entrar, estilo Eddie Vedder desde el escenario de Pearl Jam lanzándose hacia su público...sólo que tratándose, y por igual, de canis, padres de familia y abueletes que consideran que, después de haber dado un curso de Harvard con el asistente para comprar el billete, tienen derecho a entrar en el tren aunque por las juntas de la puerta opuesta empiece a salir picadillo...

En tercer lugar viene la experiencia indescriptible del viaje en sí. Porque no por haber resistido la melé de cada estación quiere decir que quienes estábamos dentro fuésemos distintos, poetas del cosmopolitismo y la movilidad metropolitana. Y escribiendo entro en bucle acordándome de detalles. De la hilaridad que provoca montarse en un artefacto diseñado de ir al punto A al punto B. De oír los comentarios. De ver cómo una infraestructura del siglo XXI (también con sus cosas lamentables, aunque de eso hablaré en otro momento), se encuentra con la misma mentalidad de los sevillanos que no han superado todavía el shock cultural de la Contrarreforma...y que se esperan anclados ahí, en el barroquismo de sus mentes proyectadas estas fechas en altares andantes, largando frases como éstas:

- "Ojú, shiquillo, shoffeeeeee!!! Cohe un poquito má dehpasio la curva que meh'coñio, shiquillo!!!"
- "Shófeeeeee!!! Esha el embragueeee!!!!"
- "Dale ar botonsito pa que pareeee!!!"
- "Shófeeeee!!! Que se va pasa la parada!!!!"
- "Shófeeeee!!! Shiende lah luse ner túne, que no se ve!!!"

...tras lo cual, al salir del metro atestado en la Puerta Jerez, he vuelto a tener la necesidad que he comentado alguna vez con Miniurgo de amputarme la parte del cerebro que percibe el sevillanismo en toda su intensidad...para vivir en paz conmigo mismo existiendo en esta cateta, penosa y cani ciudad...llamadme snob, clasista, intolerante o gilipollas si queréis, pero a ver si tenéis luego cojones de montaros mañana por la tarde en el Metro y decirme algo distinto a lo que he escrito...

Me he arriesgado a caer mal, y seguramente esté mosqueado con otra cosa, pero lo siento: otra Sevilla sigue siendo imposible...

Por supuesto, como siempre, con todos mis respetos,

Abrazos

23 comentarios:

  1. Y eso que no has visto a la shabalita de dieciséis años que vi yo el otro día, sacándose el pecho para darle de mamar a una niña que debía tener tres años en medio del vagón.
    Dice un refrán que uno no es de donde nace, sino de donde pace, pero por este y otros motivos, yo me moriré siendo de mi pueblo, por muy criticable que éste pueda llegar a ser. Al menos, en cosmopolitismo, estamos a años luz de la inamovible, altamente clasista, tradicionalista y no sé si de las Jons, Sevilla. Aquí nunca pasa nada, porque para que pase, va a haber que lobotomizar al 90% de la población.
    No seré yo, al menos por este comentario, quien te llame snob, clasista, intolerante o gilipollas.

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    1. De dónde eres, Maya, si se puede saber?

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    2. Se puede. De Marbella.

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    3. Capito. Te lo concedo, la Costa del Sol nos lleva varios años luz en cosmopolitismo...no nos queda ná en Sevilla...
      Un abrazo!

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  2. Perdona Plax, pero a pesar de lo que te quiero, te voy a meter cañita:
    - Primero, por presentar el 347 el último día. ¿Tú también has necesitado para rellenar la declaración la ayuda de un "asistente"? El sevillano necesita 3 años para sacar un billetito de metro sin ayuda, y tú 92 días para rellenar el modelito informativo. No sé qué es peor.
    - Segundo, lo más lamentable, por tener que imprimirlo y presentarlo como en siglos pasados. ¿Quién no tiene ya certificado digital para tramitar esas cosas por internet?. ¿Tú que tan alternativo eres todavía contribuyes a la tala de árboles con la impresión de tus impuestos? En ésto, y siendo autónomo, desde luego, no tienes perdón.

    El 20 de abril escribe, por favor, un post del trabajito que te ha costado ir a pagar el IVA del primer trimestre, y que había mucha cola en la Caja de Arquitectos.

    En resumen: lo siento, pero en el pecado has llevado tu penitencia. Peor castigo te hubiera puesto yo.

    Todo, por supuesto, con todos mis respetos (y cariño) hacia tu persona.

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    1. Así me gusta ver al abuelo, en plan leñero, convertido en el Pepe del blog... ;)
      Pues la verdad es que sigo presentando toda la parafernalia de hacienda en papel por una mezcla de nostalgia, vagancia y una cierta tendencia a complicarme la vida entregando siempre en el último minuto...le he encontrado el gusto a este modus operandi, y no me veo capaz de cambiarlo a medio plazo...
      Ah! Y te sorprenderías viéndome desde hace tiempo llevando yo solo mis papeles y mis cuentas en estos temas...eso sí, aplicando la máxima del mínimo esfuerzo... :)

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    2. Respetaría tu costumbre del papel si no fuera porque además lo haces el último día. Eso me pone más enfermo todavía.

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  3. ¿Qué pasa Maya? ¿Te parece mal la lactancia materna? ¿O el embarazo juvenil?

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    1. Ahí lo tenemos...Pepe haciéndole la entradita por atrás a Messi...y lo mejor es que me imagino la cara del abuelo medio riéndose escribiendo esto... ;p

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    2. No me reía, es lo que me ha salido de lo más profundo.

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  4. A mí no me parece mal nada. Me parece que, en este caso, por el conjunto, por el cuadro compuesto, la imagen resultó bastante cani.
    La lactancia materna, perfecta, con sus limitaciones temporales.
    El embarazo juvenil, hombre, estarás de acuerdo conmigo en que no es lo ideal.

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  5. Veo que el abuelo se ha levantado guerrillero.

    Sevilla se divide en dos grupos completamente radicales, o eres cani, o eres del más rancio abolengo y desgraciadamente así nos quedaremos.

    Creo de todas formas que la fauna autóctona del metro varía mucho en función del día de la semana y de la hora, al igual que ocurre en el resto de sevilla. Es más, el metro no es más que una calle sevillana, pero bajo tierra.

    En un día laborable por ejemplo, aunque se sufren aglomeraciones, pero el público suele ser más prudente (o es que van más dormidos) y no suele ser habitual la presencia de asistentes.

    Sin embargo, los fines de semana y con determinados acontecimientos, el público se transforma (fines de semana, Feria, Cabalgata, Semana Santa,...)

    Yo viví una experiencia hace un par de años, que tuvimos la brillante idea de coger el metro de vuelta tras ver la cabalgata.

    Tras dejar pasar 3 metros con la esperanza de que el siguiente vendría más vacío, fuimos arrollados por una avalancha humana que pretendía entrar a toda costa en el vagón por la técnica del empujón (debo reconocer que debido al tiempo que llevaba esperando, en ningún momento me opuse a ser arrastrado). El resultado de tal avalancha fue que parte de la familia (una de mis hijas y yo) nos subimos en el tren, mientras el resto (por encontrarse en una corriente humana con menos empuje)se quedó fuera. Tuve la mala suerte de que la marea humana me situó junto a una mujer gitana embarazada, que articuló una exclamación al impactar levemente sobre ella. La respuesta de su pareja no se hizo esperar y me arreó lo que vienen siendo dos yoyas antes de hablar. A continuación (con un tono de voz elevado, no fuera que los que estaban en la otra punta del vagón no se enteraran), preguntó en repetidas ocasiones a su pareja si le dolía algo y se encontraba bien, porque de lo contrario se iba a cargar a ese tío (por mí, por supuesto....) y todo tipo de improperios. Menos mal que la buena señora no dijo que le doliera nada y vivo para contarlo.
    Imaginaros la cara de mi hija y sus preguntas posteriores al contemplar la escena.... Papá, ¿por qué te ha pegado? ¿Por qué no has hecho nada? Por supuesto me dolió más la vergüenza que las dos yoyas....

    Esta madrugá tendremos la ocasión de ver de nuevo a las dos Sevillas coexistiendo en la misma dimensión espacio-temporal y tengo muy claro que la Sevilla cani volverá a ganar por goleada a la Sevilla rancia.

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    1. Joder Juanjo, he leído tu comentario y me he indignado...aunque sea dos años tarde, te mando un abrazo por lo que aguantaste...a ver si esta noche o mañana nos lo encontramos por la calle y le damos dos yoyas de vuelta cada uno...cani cabrón...

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    2. Yo tampoco conocía la historia. Imagino el mal rato que pasaste.

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  6. Que cantidad de prejuicios, de clasismo y de vergüenza hacia nuestra ciudad veo...no creo que toda sevilla sea cani, ni que el mundo gire en torno a ellos, estáis hablando de nustra juventud, y de los problemas que tienen para adaptarse a los nuevos medios (nuevos para todo aquel que no haya viajado tanto como tú, no todo el mundo tiene tanta suerte...)
    Un poco de tolerancia y comprensión para esos canis que queráis o no, son SEVILLANOS.

    PD: viva la lactancia en el metro

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    1. Muchas gracias por tu comentario, estimado Anónimo.
      Me aplico lo de que muchas veces la tendencia al autoflagelo termina siendo un lastre que impide avanzar, y que seguramente una visión más desinhibida sobre la realidad, empezando por uno mismo, me llevase (o nos llevase, como ciudad, como país, etc...) más lejos.
      Por eso intento dejar claras mis dudas, abriendo la puerta a la crítica, como la que expresas, que es la que pienso que puede depurar mi razonamiento y llegarme a un juicio más justo sobre las cosas.
      Pero si quiero llegar a un juicio, también procuro no empezar sobre un prejuicio, como dices que hago. No prejuzgo porque tengo conocimiento de causa, y si me arriesgo a juzgar, es a costa de poder equivocarme, lo admito.
      No me parece que esto sea cuestión de adaptación, la verdad. Puedo haber caricaturizado la situación con lo de comprar el billete, pero lo de ir gritando dentro del metro lo seguiré viendo como algo cani. Lo de empujar hacia dentro del vagón con el carrito de la niña por delante lo seguiré viendo de animal. Para eso no hay que haber viajado siquiera, hace falta tener un poco de sentido común para entender que la intolerancia es exactamente eso: gritar y empujar me seguirá pareciendo una forma muy clara de molestar a los demás.
      Con todos mis respetos siempre: no devolví los empujones, ni mandé a nadie a callar. Faltaría más. Pero no voy a dejar de pensar, y juzgar si quieres llamarlo así, lo que me parece que está bien y lo que está mal.
      Saludos,
      Plax

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    2. Me parece muy bien tu crítica y tu opión, sólo pienso que igual que aqui la gente empuja, grita y hace cosas "incívicas", en otras ciudades es IGUAL, o que pasa, que en Madrid o Barcelona no hay payasos que la lían? Al igual que tu, me quedo al margen, analizo y desde luego ni entro en el saco ni lo comparto...

      Si es verdad que por nuestros rasgos distintivos como pueblo, podemos llegar a ser mas escandalosos, más directos o más "arrolladores", pero sinceramente, esa imagen de "canis" que adaptas a toda sevilla no me parece del todo correcta.

      Yo tengo 22 años y vivo en pleno centro, en el poco tiempo que lleva el metro he visto mil cosas que me han dejado muda y que me han hecho pensar lo que, por predilección, pensamos los sevillanos "esto no es para nosotros" ESE ES EL ERROR

      Luego he pasado por el metro de Madrid o Barcelona y he visto las mismas barbaridades...en una ocasión por la noche un gitano me robó el bolso, arrastrándome por medio vagón hasta que se fué corriendo por la salida...(en ese momento me gustaría haber estado en un metro de Sevilla, ya que las pocas personas que habían en el vagón ni se inmutaron, cosa que creo que en Sevilla no pasaría, pero no pienso por ello, que los todos los Madrileños son unos cagaos o que sólo se miran el ombligo...aunque tenga motivos)

      Pienso que va con el perfil de cada uno, y no con la ciudad en sí, aunque está claro que tenemos nuestras diferencias, tanto para bien como para mal...lo importante es no generalizar.

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  7. Querida anonima... Humildemente te felicito por tus comentarios y nuevamente humildemente, te invito a que participes y nos enriquezcas con tus opiniones tantas veces como te apetezca.

    No me gusta la sociedad en general. Odio la hipocresia y toda la mierda de intereses en torno a las relaciones sociales. Me considero netamente asocial. A pesar de lo cual impulso una plataforma social como ésta, pero quizá porque como lo hago desde donde quiero y en la soledad del 2.0, pues se adapta a mi esencia.

    Y si aplico la generalidad a una sociedad tan rancia e hipócrita como la sevillana, pues mis conclusiones son las mismas: prefiero currar hasta las 22h y no tener oportunidad de convivir con los de mi entorno que asfixiarme en una mierda de cutrez e hipocresia apestosa. Lo malo es que mi familia no tiene la culpa...

    No obstante, comparto al 100% tu comentario y en cada sociedad, e igual aplica a la sevillana, hay de todo: buena gente, mala gente, catetos, cultos, pijos, canis... Como en todas las sociedades y por tanto generalizar no es adecuado, ni acertado.

    Mi forma de ser es mi problema, y el de la sociedad de todos. Que sea de una forma u otra es culpa o éxito de todos los que formamos parte de ella. Por mi parte asumo mi parte de culpa de quedarme a formar parte de una sociedad que detesto y no puedo responsabilizar de ello ni a los pijos ni a los canis, sino a mis pelotas por ser pequeñitas y cobardes.

    Infinitas gracias por tu aportación.
    Un saludo.

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    1. Comparto tu sentimiento pseudosociópata!! jajajajja
      Intentaremos sobrellevar los empujones en el metro...una vez más...;)

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  8. Sevilla más que cani, es bajuna...sobretodo si la miras en su conjunto, me explico...
    Sevilla tiene diversidad de individuos, algo que lógicamente es bueno, pero cohabitan, que no conviven, dos especímenes extremos, desde el cani mas chanai, hasta el pijo mas enterista y esto amigos, provoca que el resto de sevillanos estemos desubicados, sin sitio...lo fagocitan todo e imponen su estilo...

    "los extremos aveces se tocan" y estos lo hacen por el mal gusto.

    Un abrazo.

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  9. Plax, en Colonia, las paradas de metro no tienen barreras, y los expendedores son todos automáticos y en algunas estaciones no hay y sólo los encuentras en el propio vagón, donde también son automáticos... Eso en Sevilla provocaría la quiebra del modelo económico del metro por impago de los usuarios o por exceso de gasto en controladores...

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  10. Ando algo bajo de forma, querido amigo.
    Pero siempre sonriendo con lo que me hace feliz. Entre ellas, los debates de este blog.

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