jueves, 24 de marzo de 2011

La fábula de las hormigas

Acabo de empezar un libro que arranca con la siguiente fábula:


Los hormigueros son sociedades perfectas, porque cada miembro se sacrifica por el bien común: la perpetuación del hormiguero. Están regidos por una misteriosa inteligencia colectiva que funciona con sorprendente eficacia. Cada hormiga es una estúpida partícula que, sin saber por qué ni para qué, hace lo que tiene que hacer "estupendamente".

Pero un día las hormigas se volvieron inteligentes, reflexivas, autónomas y libres. Se volvieron kantianas, y esto, que debería haber elevado la calidad de vida del hormiguero, desbarató su convivencia. Provocó un conflicto irremediable. La hormiga capaz de pensar por sí misma no quiso ya diluirse en el hormiguero. Su inteligencia individual se enfrentó a la inteligencia colectiva. Estableció sus propios fines. Cada hormiga descubrió que lo que era bueno para el hormiguero, tal vez no lo fuera para ella. Y viceversa. Se encontró desgarrada entre la lógica del hormiguero -que dice que vivan para él y mueran para él- y la lógica individual -que recomienda el sálvese quien pueda-.

La primera generación de hormigas kantianas todavía oyó resonar en su interior la antigua voz del hormiguero, diciéndole que debía respetar la ley colectiva impresa en su interior, pero poco a poco esa voz se debilitó. La razón autónoma de la hormiga se encerró en su argumento. "Si quiero ser libre, no tengo que escuchar la ley del hormiguero sino mi propia ley. Y ésta me dice que no tengo más que una vida, y que no sería racional cambiar mi bien por el bien ajeno, aunque éste sea la salvación de la comunidad." El ideal de la inteligencia privada es convertirse en un gorrón con éxito.



Según el autor, José Antonio Marina, las hormigas de la fábula representan a los seres humanos, y la moraleja es una pregunta: ¿es posible que individuos inteligentes y libres, orgullosos de su autonomía, puedan convivir armoniosamente?

Un simple y rápido vistacito alrededor, parece arrojar una respuesta clara...

El libro se titula "Las culturas fracasadas. El talento y la estupidez de las sociedades".

Buen comienzo. Espero que acabe igual de bien y me ofrezca reflexiones tan interesantes como las de la fábula de las hormigas.

Miniurgo.

2 comentarios:

  1. Querido Miniyo...en este país las únicas hormigas que le importan a la gente son las hormigas blancas..

    Espero con ganas tu comentario final del libro, porque es un auténtico dilema cósmico..

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  2. Supongo que en ese libro, querido Miniurgo, encontraré respuesta a porqué no triunfó el estado socialista, ni siquiera en mentes propensas a la colectividad como la alemana.

    Así que espero me lo prestes cuando lo acabes. Y si es apasionante, recomiéndame su compra.

    Coincido con el gran Plax en que intentar inculcar los principios de las hormigas en sociedades latinas es sumamente difícil.

    Un fuerte abrazo

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