lunes, 20 de junio de 2011

En casa del artista adolescente no habita el diseño, vol.1: el porterillo puenteado

Queridos amigos,

Abro esta sección que pretende ser una compilación de lo que considero que son momentos brillantes del diseño popular...momentos en los que realmente te planteas para qué coño sirve tu aportación al mundo como arquitecto, ingeniero, o economista, cuando la gente resuelve su problema de la manera que mejor le parece...

Con esto, soy consciente de que existen páginas web en las que casuísticas parecidas aparecen a cascoporro. Por eso me limitaré a presentar aquellos casos que me encuentre en persona, con el objetivo de reflexionar en voz alta sobre las posibilidades infinitas que tiene el diseño humano...

Mis reflexiones tienen un punto claro de partida, y es ese episodio de los Simpsons en que Homer descubre que tiene un hermano, y va a conocerlo. El hermano y él se habían separado de forma traumática cuando eran pequeños, y cada uno había tenido una vida diferente: Homer como padre de familia, mediocre empleado en una central nuclear, el hermano como soltero de oro, dueño de una marca de automóviles de nombre Powell Motors.

Cuando se conocen, por encima de la ilusión del momento, al hermano de Homer inmediatamente se le aparece el instinto empresarial, y se da cuenta que su hermano representa al americano medio palurdo, y que como tal, tiene cerca un filón que explotar. La lógica era sencilla para el hermano de Homer, que dijo: si dejo al nota este, que es un prototipo de americano medio, diseñar el coche que le salga de los huevos, tendré el producto estrella para barrer en el mercado...

Homer recibe plenos poderes en el departamento de diseño de Powell Motors, y empieza a diseñar...se le ocurre que le apetece ver el paisaje mientras conduce, y que el coche debe tener techo transparente...luego que no quiere escuchar a los niños, y coloca detrás un habitáculo donde encerrarlos...luego vendrá a bandeja para apoyar la birra, la antena para ver la TV satélite, etc, etc...

Homer monta un pollo de cojones, desesperando a los diseñadores, pero cuenta con el apoyo total del hermano, que confía en su idea y arriesga su empresa por el coche que pueda diseñar Homer...


Llega el día de la presentación mundial, y debajo de la tela que oculta al prototipo aparece un truño de coche, con su cúpula de cristal, su parrilla estilo Rolls Royce, sus spoilers y sus alerones, y con Homer dentro orgullosísimo, tocando la bocina y sonriendo a los medios...la prensa empieza a descojonarse, y el hermano de Homer se da cuenta de que la ha cagado...el episodio termina con el hermano de Homer arruinado, con todas sus cosas en una maleta, cogiendo el autobús para alejarse de la familia Simpson...

A lo que iba.

De vez en cuando nos encontramos con situaciones en las que la gente se expresa con la naturalidad y desparpajo de Homer, resolviendo sus problemas sin ningún tipo de tapujos, y provocando el estupor y el asombro de quienes tenemos por deformación profesional la del diseño...pero el estupor no es negativo, sino que más bien al contrario, muchas veces resulta ser una lección de cómo resolver un problema sin polladas ni tonterías...solamente hay que agudizar la mirada y observar... Andaba hoy por Punta Umbría camino de un bar donde tomar unas coquinas, y de lejos veo este portal: una puerta de acero de fundición, que los de la comunidad, imagino que para aprovechar el máximo espacio disponible para el portal, decidieron sacar lo máximo posible a la calle...

El problema es que el porterillo ya estaba instalado fuera cuando decidieron hacer la magna obra...y claro, si te está gastando los euros en hacer tu puerta de fundición, no te vas a liar la cabeza para resolver lo del porterillo, llamando a un electricista para que lo cambie de sitio, que tenga que poner más cable, que tenga a lo mejor que romper la pared, y el aplacado de granito de la fachada y monte el cristo...

No, no. Lo suyo es que la puerta resuelva todo el problema...me imagino al presidente de la comunidad con el herrero, haciendo el croquis en una mesa del bar de al lado, dibujando la solución en una servilleta pringada con aceite de coquinas...se trata tan solo de dejar el hueco para meter los deditos, sin que la liemos con el porterillo, y que entre gozne y gozne, pues se haga el recorte...

Ahí lo lleváis. Queridos amigos, me he tomado la cerveza y las coquinas en el bar de al lado de ese portal, pensando que tal vez estuviese sentado en la misma mesa donde se perpetró el croquis de la puerta…mirando al infinito, esperando que me poseyese el espíritu de sus autores, mientras murmuraba en voz baja el mantra: en casa del artista adolescente no habita el diseño…en casa del artista adolescente no habita el diseño…en casa del artista adolescente no habita el diseño…

Luego he vuelto a casa y me he comido un almax.

Y aquí sigo.

Abrazos

Plax

7 comentarios:

  1. Soy un enamorado de punta umbría, voy habitualmente, pero no he detectado esta obra de arte...donde se encuentra?

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Esto es a lo que el gran Farruco llama "Arquitectura y humor".
    Un abrazo Plax

    ResponderEliminar
  3. Querido D´logsli, esta maravilla la podrás encontrar en la mismísima Calle Ancha, número 56, pasado el mercado. Como admirador que me consta que eres de la artesanía popular, estoy seguro de que no te va a defraudar...un abrazo!

    ResponderEliminar
  4. Perdón! Perdón!
    Calle Ancha, 54

    ResponderEliminar
  5. Hay que reconocerle el sentido práctico: había un problema y se le buscó una solución...

    Ahora, que no se puede tener la mano muy grande, si no no puedes tocar el porterillo.

    ResponderEliminar
  6. Para las manos grandes lo que pega debe ser un sistema parecido a las teclas del saxofón, un pulsador que se pueda poner por fuera y transmita...

    ResponderEliminar
  7. Por aquí en Málaga he visto algún Tegui de esos de forma parecida, yo diría que incluso peor, empotrado literalmente en la obra, a posteriori claro de su instalación. Y como electricista me pregunto yo (y rezo por que no me llamen para algo así) ¿Cómo piensan aflojar los tornillos de la tapa inferior y superior para abrirlo si hay que reparar algo? Al final cuesta mas el remedio que la enfermedad.

    ResponderEliminar